Equilibrar el Kaos, mientras la anarquía se apodera de mis pensamientos. Un sentimiento absorto y un corazón que se cansó de latir. Y por no hablar de mis compañeros de viaje: Decepción, admiración y respeto.
Respeto la admiración que causa mi decepción, pero es cierto, no paran de absorver mi energía cada vez que brillo, y me robas la luz cuando estoy oscuro. Equilibrio sobre la cuerda, la vida, a veces con la pierna derecha y otras con la izquierda, momentos en los que rebotas de pecho. Pero lo importante sigue siendo no caer al suelo. Aunque he de decir que en estos momentos si me caigo volveré a trepar, nada me va a detener. Y mientras el azar controlando mi vida, sin dados, cartas ni fichas. Decisiones al instante, mientras encontrarte no es la mejor solución. Anda vive cautiva de tus emociones, mientras yo simplemente observo cada una de mis reacciones. Miedo volar es el mayor lastre de la historia, pero la historia continua y no va a aparecer un "The End" tan rápido. Aunque como protagonista de cine mudo, apenas hablo, como protagonista de mi vida apenas siento. Pero me siento a verte caminar, y no por eso soy más cobarde o menos desdichado. Solo se que el mundo a veces me prepara algún halago. Pero el halagado dejo de estar preparado para sentir, y pensar me vuelve a oxidar.
Excusas, excusarme y excusarte por tus momentos de lucidez. Ordenar el Kaos con un capitalismo dictatorial, tu corazón me empieza a controlar. Y es momento de romper la atadura del alma y dejarla volar. Cintura suelta de correa y bozal fuera. Puede que baile o puede que te muerda, puede que pare y pueda que me encienda. Me enciendo el último cigarro de esta noche en vela, y a la luz de la vela decido partir. Mártir de mi autoestima y mi absoluta falta de razón, mientras simplemente un sentimiento me invade una vez más. Y de sueños habla la vida, mientras calla por pesadillas y se entusiasma por una mirada cómplice. Complicados momentos donde decidir nunca es fácil, donde he temido tomar esta decisión 3 veces seguidas, rompo la tradición y a la tercera no va la vencida. Cuarto menguante y en la esquina empieza a doblar la melancolía de esta noche, mientras felicidad me espera en la cama, para darme una sonrisa por la mañana para vestirme. Y aunque duela, una sonrisa siempre será mi mejor arma.
Fdo: Paciente 1
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