miércoles, 28 de agosto de 2013

Sin

He pasado una noche, o mejor dicho un tipo de noche que hacía tiempo que no pasaba. Estar en la cama dando vueltas, entre dormido y despierto. Pensando, recordando y tomando decisiones.

Hacía tiempo, que no maldecía a Murphy. Malditas sintonías vacías de sentidos. Exclamaciones vacías de sonido. Entre tanta monotonía sale un rayo de luz y trepas por el hasta que el rayo desaparece y caes. Y lo haría una y mil veces, algún día se que llegaré al final. Se que saldré de la monotonía. ¿Pero realmente quiero salir de la monotonía? ¿ O más bien quiero enlazar el rayo de luz a la monotonía?. No se la respuesta y tampoco quiero averiguarlo. Son tantas sintonías y conexiones que al fin y al cabo hay más cambios, que entre estaciones. Estación vacía, no hay ningún pasajero más esperando para ir al siguiente destino. Me encanta viajar solo, mi café mientras veo el cambio de paisaje. Desierto, bosque,urbano, consecuentemente esperas ver algo que llame tu atención, pero veridicamente solo durará un tiempo equivalente a la velocidad que viajes. Detener el tiempo no sirve para nada, a lo que no permuta no le importa el tiempo. Y así siguen los días, como un observador en hora punta, apuntado sin cesar al azar, a la consecuencia de una simple casualidad. Y barajas todos los datos, todas las variantes para que en ese momento cruces la mirada y salte una chispa que me ilumine. Generar ese rayo de luz que ilumine tu monotonía. Ya no se si colecciono sonrisas o miradas, momentos o estaciones. Solo se que el amor me persigue y yo sigo huyendo de él. Pero hay una relación física y algebraica importante, más bien una cuestión ¿Si tu y yo fueramos 2 vectores aprovechariamos el momento?.

No quiero escuchar la respuesta a esa pregunta, realmente me da igual. Yo lamentablemente seguiré estando en el mismo lugar, así cuando el amor se canse de huir de mi, y yo me canse de huir de él. Entonces y solo entonces nos encontraremos. Maldigo tanto a Murphy que siempre amaré el café solo, viajar solo y sobre todo conducir solo. Me gusta tu compañía, pero no me gusta la mía. Quizás solo quiera confundirte una vez más y siga pidiendo a gritos amor, siga pidiendo que me acompañes a por el mejor café del mundo, en el mejor lugar del mundo. Pero ambos sabemos que el lugar no importa que lo que importa es la compañía, quizás por eso voy a los mismos lugares con la misma compañía,que varia el vector pero no el momento. Y suma y sigue, dilatando el tiempo para aprovechar cada segundo con cada compañía que pasa a mi lado. Pero ambos sabemos que este texto terminará con una firma, aunque puede que deje el final abierto. Que vengas y me beses y me recuerdes porque dejé de tomar café solo, o me refresques la memoria y vea que realmente no existes. Que nunca habrá beso, que nunca debí abandonar la soledad para compartirla. 

Será cruel el final de esto, pero ambos sabemos, yo y tu, tu y yo. Que nunca, habrá un nosotros, que realmente ambos queremos lo mismo, mezclarnos, pero que el resultado no sea un nuevo producto de nuestra imaginación. Azar, dulce azar que nos une y nos separa, música y vida. Música y vida, poesía en tus labios, soledad en la mía. Hasta siempre, hasta nunca. Para siempre, para nunca. Maldita contracción, malditos miedos, maldito Murphy. Maldita causalidad.

Fdo: "Paciente 1"

Pdt: Cualquier parecido con la realidad es puramente casualidad. Aunque las casualidades, no existen

1 comentario:

  1. La monotonía no es mala si adoras su composición.
    Un día en la Gomera me descubrieron huyendo, y entonces me di cuenta que tomar café solo, a veces, es de cobardes.
    La vida es azar y lo emocionante de la vida es eso.

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