Miro a mi alrededor, y me encuentro en un punto de inflexión. Un encuentro de decisiones, una desconexión permanente. Recorro con la mirada, desde mi pasado parando hasta mi presente, veo el camino recorrido y me siento extenuado, cansado, necesito un parada. Me paro a pensar en que estoy dispuesto a sacrificar, no ha sido una vez la que he saltado al vacío, ya son varias. Todo a mi alrededor ha parado de girar, nunca fui el centro del universo, pero amistades, ex-parejas y ex-amantes siempre estuvieron cerca. Ahora me veo alejado de todo, me toca observar y decidir, veo todos los caminos posibles y ninguna señal me marca por donde seguir.
Ahora decido visualizar, veo a muchas personas justo en el mismo punto en el que siempre han estado. ¿No se cansan de esa monotonía?. Trabajar, el fin de semana fiesta y relajarse con su pareja. Esa es su rutina, en cambio yo me veo todo el día buscando cosas nuevas que hacer, nuevas experiencias, nuevos proyectos.
Me encanta devorar, devoro información día a día, aprovecho cada proyecto para aprender, quizás sin darme cuenta acabo de encontrar mi camino, continuar viviendo enfrentándome a lo que tenga que venir. Cada nueva situación, cada nueva experiencia, cada nueva persona que pase cerca de mi. Soy simplemente un caminante, un caminante que tiene como finalidad seguir con su expedición.
Así, sin quererlo ni beberlo nació Expedición 1189, y apenas he pasado de la superficie de mis decisiones, apenas he conseguido plasmar un 1% de todas las ideas locas que pasan por mi mente, de todas las experiencias que he vivido y que aún me quedan por vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario