Crecen, crecen las hojas que hacen frondosa la copa de este árbol. Pero una vez mas llega el Otoño y marchita las buenas intenciones que este estúpido bárbaro había decretado.
Maldigo la inocencia y el pudor de este legado. Inmerso en nauseabundos deseos, el silencio abruma al pecado. Sin motivo alguno y nada que me lo prohiba huyo de esta sala vacía de fertilidad. ¿Será el momento y lugar adecuado?, solo el tiempo volverá pasado esta pregunta, y en el riguroso momento en que se declare la guerra al olvido, solo entonces hallaremos la respuesta. Probablemente será un simple e inmediato desorden más dentro de este apocalíptico circulo de decisiones. Pero hoy, quemaré el mundo que me rodea y simplemente las cenizas calmarán mi sed. Todo para seguir manteniendome despierto, absorto, inconcluso e inteligiblemente perfecto.
Esperando a la noche para seguir con mis pesadillas diarias, momentos de reflexión y continuas conexiones neuronales por donde viajar. Despiertame, pero solo si es con una sonrisa.
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